Pumas cambia de piel: Nike se despide y llega un nuevo patrocinador

Pumas cambia de piel: Nike se despide y llega un nuevo patrocinador

El cambio de patrocinadores en el ámbito deportivo universitario ha vuelto a poner bajo los reflectores la dinámica de las alianzas comerciales que sostienen a los equipos más emblemáticos de México. El caso más reciente es el de los Pumas de la UNAM, que tras la salida de una de las marcas más reconocidas a nivel global, han encontrado en DePuma un nuevo aliado para vestir a sus atletas. Sin embargo, este movimiento no es aislado: ya había sentado un precedente el año pasado, cuando la misma empresa que abandonó a los felinos decidió cortar lazos con otro de los representativos más queridos de la máxima casa de estudios: el equipo de futbol americano.

La decisión, que en su momento generó sorpresa entre aficionados y especialistas, dejó en evidencia la fragilidad de los acuerdos comerciales en el deporte universitario, donde las marcas buscan no solo visibilidad, sino también una conexión emocional con el público. Nike, que durante años equipó a los Pumas y a los Cóndores —el selectivo de futbol americano—, optó por replegarse, dejando un vacío que rápidamente fue ocupado por otras empresas. En el caso del equipo de la Liga Mayor, la transición fue menos traumática, pues encontraron en marcas locales alternativas que, aunque menos conocidas, lograron mantener el flujo de uniformes, calzado y accesorios necesarios para la competencia.

Lo ocurrido con el futbol americano, sin embargo, puso de manifiesto un desafío mayor: la dependencia de los equipos universitarios a patrocinadores internacionales, cuya permanencia no siempre está garantizada. A diferencia de las ligas profesionales, donde los contratos suelen ser millonarios y de larga duración, en el ámbito colegial las alianzas son más volátiles. Las marcas evalúan constantemente el retorno de inversión, y si este no cumple con sus expectativas —ya sea por audiencia, impacto mediático o identificación con la afición—, no dudan en retirarse.

Para los Pumas, la llegada de DePuma representa una apuesta por consolidar una identidad propia, alejada de los gigantes globales que dominan el mercado. Aunque la marca no tiene el mismo peso que su antecesora, su asociación con el equipo universitario podría ser el inicio de una relación más estable, basada en la cercanía con la comunidad puma y en la apuesta por un proyecto a largo plazo. No obstante, el reto será demostrar que, más allá de los logos, el verdadero valor está en el arraigo y la pasión que despierta el deporte en la UNAM.

El caso también sirve como recordatorio de que, en el deporte universitario, los patrocinios no solo son una cuestión de recursos, sino de estrategia. Las instituciones deben diversificar sus fuentes de financiamiento para evitar depender de un solo actor, especialmente cuando este puede cambiar de rumbo en cualquier momento. Mientras tanto, los aficionados seguirán atentos a cómo evolucionan estas alianzas, pues al final del día, lo que más importa es que sus equipos sigan en la cancha, compitiendo con el mismo orgullo de siempre.

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